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La Nacion (Costa Rica) - 2021-10-14

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Fenómeno libró al Istmo y al Caribe de ciclones por dos semanas

SUCESOS & JUDICIALES

Hugo Solano C. hsolano@nacion.com

Las amenazas por ciclones en el Istmo centroamericano, las islas del Caribe y las costas del este de México y el sureste de Estados Unidos, cesaron en los últimos 14 días. En lo que resta de esta semana tampoco se prevé la formación de algún fenómeno de esa naturaleza en el Atlántico, según los pronósticos realizadas por el Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, Florida, EE. UU. “Tuvimos un ciclo muy activo entre mediados de agosto y finales de setiembre, seguido por otro que suprimió los ciclones, lo cual se atribuye a un fenómeno atmosférico que llamamos Oscilación Madden-Julian. Es como una onda tropical, pero viaja desde el Pacífico, contrario a las ondas tropicales que siempre vienen por el Atlántico”, argumentó el coordinador de climatología del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), Luis Fernando Alvarado. De acuerdo con el análisis del científico, esas ondas o zonas de bajas presiones son de una longitud más grande que su contraparte del Atlántico. Se caracterizan por tener un periodo o duración mayor, donde favorecen la formación de ciclones seguida por un tiempo donde no ocurren. Cada ciclo de la Oscilación Madden-Julian posee una vigencia de entre 30 y 60 días, recorre todo el mundo y también influye en la generación de grandes tornados en distintas regiones de países como Estados Unidos y Australia. Factor clave. En ese sentido, el especialista afirmó que ya se está acercando a Centroamérica una parte de esa gran onda, la cual influirá en el Atlántico y reactivará la producción de ciclones. Del mismo modo, el experto añadió que, muy probablemente, el fin de semana la incidencia de ese fenómeno comience a reactivar la temporada ciclónica, a la que todavía le resta más de mes y medio, pues termina el 30 de noviembre. “Entonces, es cuestión de tiempo para que la temporada se reanude y vuelva al ritmo que tenía antes”, manifestó Alvarado. Esos altibajos son parte de la variabilidad normal, porque dentro de la temporada de huracanes suelen aparecer ciclos o periodos muy activos y otros de poca o nula actividad, como el de las últimas dos semanas. Antes de la presente tregua, el periodo actual se caracterizó por superar las expectativas, ya que justamente en setiembre alcanzó la cifra de 20 ciclones, que era el máximo esperado para este año. A la lista original de 21 nombres establecida por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de Naciones Unidas cuya sede se localiza en Ginebra, Suiza, solo le falta que se forme el que se llamará Wanda, para quedar completa. El más reciente ciclón que se movió en el Atlántico fue la tormenta tropical Víctor, el pasado 29 de setiembre. Como factor interesante, Alvarado destacó que pese a la cantidad de fenómenos atmosféricos que se han dado este año, su intensidad está un 32% por debajo del promedio, es decir, que los 20 ciclones, registrados hasta la fecha, han tenido vientos asociados de menor fuerza y de menor duración. Para realizar dichas mediciones se utiliza una métrica llamada Energía Ciclónica Acumulada (ACE, por sus siglas en Inglés). El año pasado se alcanzó la cifra récord de 30 fenómenos ciclónicos, de ellos, un total de 14 registraron la categoría de huracán y hubo siete con vientos superiores a los 178 kilómetros por hora, es decir, los denominados huracanes mayores. De ellos, el territorio costarricense sufrió el embate indirecto de Eta, que posteriormente tocó tierra en Nicaragua, el 3 de noviembre, y también del huracán Iota, que llegó a ese mismo país el 16 de noviembre, y que contabilizó vientos de 289 km/h dejando severos daños en esa nación.

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